Domingo, Junio 24, 2018
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Los Profetas del Antiguo Testamento

La Biblia es fundamentalmente un libro de pactos y, siendo tal, ella define nuestra relación con Dios (tanto cuando estábamos perdidos como ahora cuando somos salvos) con base en los pactos. Por ejemplo:

Los hombres inconversos se relacionan con Dios con base en el Pacto Adámico (su conciencia; Gen 3 con Rom 2,14-16), y con base en el Pacto Noéico (las leyes civiles de la nación en que viven; Gen 9 con Rom 13.1-5).

La salvación viene a nosotros hoy día con base en las promesas del Pacto Abrahámico (Génesis 12.1-3, Rom 11.17-24, la raíz del árbol de bendición espiritual tanto para Israel como para los gentiles es la promesa del Pacto Abrahámico).

Se podría decir más acerca de esta relación con Dios que se basa en los pactos, y espero que prono lo haremo (porque muchos de los hermanos presumidos han tenido a bien hacer caso omiso de los pactos bíblicos e inventar pactos teológicos que simplemente no se mencionan en las Escrituras). Por ahora, hablemos de los profetas.

Hal Harless me llamó la atención al hecho de que en la Biblia, el profeta del Antiguo Testamento es el portavoz designado por Dios. El Señor enviaba a sus siervos los profetas para advertir a Israel de las consecuencias de su pecado (de desobediencia a las estipulaciones del pacto que Dios hizo con ellos).

Los profetas, entonces, actuando como portavoces de Dios, presentaron cargos contra Israel por violar las estipulaciones del pacto. Sus advertencias y predicciones están firmemente basadas en las bendiciones y maldiciones dadas por Dios en el Pacto Mosáico (Lev 26; Deut 28).

La acusación profética de los profetas hacia Israel sigue repetidamente este patrón de demanda de pacto.

Hoy el predicador sigue el mismo patrón.

Leer más: Los predicadores y la demanda del pacto

Categoría: Apostasía